Eulàlia Ramon

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LOS 80

La adolescencia llega, se queda y pasa. Mientras acaba el bachillerato Eulàlia comienza su formación artística, ingresando por un tiempo en el Institut del Teatre, así como en otras escuelas, complementando su práctica de la gimnasia y la danza. En Barcelona coexisten dos mundos:  el de los agonizantes grandes estudios de cine (como los Valcárcel) y el de una ciudad que ebulle culturalmente tras la muerte de Franco. Esta circunstancia permite a Eulàlia familiarizarse con la profesión desde muy distintos ángulos: como modelo en spots, colaborando en performances y haciendo figuración en rodajes cinematográficos. Esta etapa se cierra con el pequeño gran logro que es conseguir ser burbuja acrobática en uno de los míticos anuncios de Freixenet, donde aparecían Shirley McLaine y Miguel Bosé.  

Es 1984, y hay movida en todos sitios. Mientras el mundo recuerda a George Orwell, Gonzalo Herralde llama a nuestra protagonista y le propone su primera intervención secundaria en el cine. Se está preparando la translación del universo del Pijoaparte creado por Marsé, la película Últimas tardes con Teresa.  La joven de Sarriá se transforma en una chica del baqueteado barrio del Carmel y aprovecha bien sus contadas escenas. También aparece en el film Goma 2 del especialista en cine de acción José Antonio de la Loma, donde trabaja con el duro Lee VanCleef. Ese mismo año llega su primera gran oportunidad: es seleccionada para presentar el programa especial de Nochevieja, acompañada de Xavier Elorriaga,  en una incipiente TV3. Media Cataluña sigue el show. Por fin se sitúa en el mapa. Ya saben donde buscarla.

A continuación Eulàlia se enfrenta a una coproducción de serie B entre España y la RFA, llamada Locas vacaciones  y realizada en Sotogrande a mayor gloria de una miss teutónica. Tras un divertido rodaje, vuelta a Barcelona para colaborar con Vicente Aranda en Fanny Pelopaja. El papel es pequeño, pero la experiencia merece la pena.

En 1985, además de numerosas colaboraciones en la televisión autonómica catalana, aparece en un film inédito: Americonga, de Helvio Soto.

 En Madrid, la movida cinematográfica se llama comedia madrileña, y en 1986 Eulàlia Ramon comparte reparto con dos de sus iconos, Antonio Resines y Verónica Forqué, en Caín, primer trabajo de cierta importancia de Manuel Iborra.  Con el sugerente título de Harem, rueda en España una miniserie de prestigio de la cadena norteamericana ABC, dirigida por Billy Hale y protagonizada, entre otras estrellas, por una madura Ava Gardner y el atildado Omar Shariff.

Poco a poco, el rostro de Eulàlia Ramon se va haciendo reconocible, gracias, entre otras cosas, a sus intervenciones en televisión. Se trata de series como Escalera interior-Escalera exterior, Clase media o la primera versión de las aventuras de Pepe Carvalho, dirigida esta última por Adolfo Aristarain y con Eusebio Poncela en el papel del detective. Su siguiente excursión cinematográfica será de la mano de Jorge Grau en El extranjer-oh! De la calle Cruz del Sur, comedia fantástica que le permitió compartir cartel con la musa de la gauche divine Teresa Gimpera y José Sacristán.

En 1988 Eulàlia va a aparecer en tres películas, entre las que destaca su papel protagonista en Matar al Nani, donde interpreta a la compañera del interfecto a las órdenes de Roberto Bodegas. Posteriormente, será Óscar Ladoire quien contará con ella para Esa cosa con plumas, completando el año con Garum (fantástica contradicción) de Tomás Muñoz.

Instalada de facto en los madriles (ciudad a la que le recomendó trasladarse un amigo, el  productor Pepón Corominas), Eulàlia vuelve a la televisión y trabaja con un reparto cien por cien 80’s (Santiago Ramos, Victoria Abril, Carmen Conesa y Juan de Pablos) en un capítulo de la serie La mujer de tu vida, producida por Fernando Trueba, y que dirige Emilio Martínez-Lázaro. Igualmente participa en el programa de TVE A media voz, un espacio con música en directo y sketches que comparte con Óscar Ladoire (director del proyecto) y el Gran Wyoming. Corre el año 1989, y su siguiente papel en una película será  el de Paula en El río que nos lleva de Antonio del Real, con Anthony, el hijo de Gregory Peck, y Alfredo Landa. Carlos Balagué la recupera para Cataluña en la película El amor es extraño y los 80 se desvanecen con la traca final que supone actuar bajo la batuta del genial Fernando Fernán-Gómez en El mar y el tiempo, un drama ganador del Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián.

La década prodigiosa se esfuma e inevitablemente todo cambia. A los treinta años, Eulália Ramon se enfrenta a una década en la que su carrera dará un salto cualitativo, por el rango y la profundidad de los personajes a los que se enfrenta. Su mirada ha ganado en intensidad y su profunda dicción le permite abordar papeles más complejos, que un cine español en proceso de cambio está ya en condiciones de ofrecerle.

Aunque vuelve a implicarse con Pepe Carvalho en Los mares del Sur de Manuel Esteban, 1990 es sin duda para Eulàlia el año de Las cartas de Alou. La película de Montxo Armendáriz, producida por el ya legendario Elías Querejeta, supone un antes y un después para la actriz. Nunca hasta entonces había tenido un personaje tan importante en una producción con tan exitosa. La cinta, arrasó en el Festival de San Sebastián y tuvo una tremenda repercusión internacional, que permitió a su coprotagonista recorrer el mundo apoyando un proyecto por el que sabía que podía apostar firmemente.

LOS 90

Tras el éxito de crítica y público de Las cartas de Alou y su interpretación en la película, Eulàlia vio como su carrera crecía exponencialmente, tanto en la cantidad de los papeles que le ofrecían como en la calidad e importancia de los mismos.

Lo siguiente será finalizar para TVE el rodaje de la serie de ambiente yuppie Para Elisa, con Óscar Ladoire en el reparto. 1991 supuso también su segunda colaboración con el maestro Fernán-Gómez y la experiencia impagable de trabajar con clásicos como José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre o Luis Escobar, entre otros. La película se llamó Fuera de juego, un extraño viaje más en la filmografía del cineasta.

Tras coincidir con una primeriza Ariadna Gil en Barcelona lamento de Luis Aller, Eulàlia participó en uno de los proyectos más ambiciosos (y a la postre exitosos) del cine español de la década: El rey pasmado. La película, basada en una novela de Gonzalo Torrente Ballester, fue dirigida con pulso firme por Imanol Uribe, a cargo de un verdadero quién es quién de la industria del momento, tanto delante como detrás de las cámaras.

Con una corte más revolucionada (pero mucho menos sensual) que la de Felipe IV, 1992 fue el año de  ,una comedia urbana de Felipe Vega que descansaba sobre su aclamado trío protagonista, Icíar Bollaín, Juanjo Puigcorbé y Eulàlia Ramon, que demostró su habilidad y sentido del ritmo en un género donde la ligereza tiene un peso específico. Esa vis cómica se verá puesta a prueba de nuevo con la obra teatral La verdad sospechosa ,de Juan Ruiz de Alarcón, bajo la batuta de Pilar Miró y en el seno de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, un auténtico éxito de crítica y de taquilla.  El contrapunto llegó con su papel en el drama Después del sueño, del siempre interesante Mario Camus.

La década se afianza y con el 93 llegan encuentros y reencuentros. Segunda colaboración con Pilar Miró haciendo un personaje en El pájaro de la felicidad, protagonizada por Mercedes Sampietro, y primer contacto con Carlos Saura en el film ¡Dispara!, con Francesca Neri y Antonio Banderas. Este thriller seco y conciso sería el comienzo de una gran amistad y una larga vida cinematográfica en común para la actriz y el director aragonés.

En 1983 Miguel Hermoso realizó la película Truhanes, una comedia agridulce sobre perdedores que triunfó gracias a la química entre los consagrados Arturo Fernández y Paco Rabal. En 1994, una televisión privada en busca de contenidos resucita su historia para una telecomedia homónima con la misma pareja protagonista. Truhanes, la serie de Tele 5, contó con la presencia de Eulàlia Ramon como pareja de Ovidi Montllor en sendos personajes principales. Esta serie le supondría entrar en contacto con un nuevo y absorbente sistema de trabajo, esta vez puramente televisivo. Los huecos que las innumerables jornadas de grabación le dejan, son aprovechados por la actriz para intervenir en dos films: Souvenir, primera aventura con la catalana Rosa Vergés y El día nunca, por la tarde de Julián Esteban, con Fernando Guillén Cuervo y la reconocida Charo López. Tras esta frenética actividad, un nuevo proyecto llamado Anna (y que hoy cuenta con diez años) reduce la actividad cinematográfica de E.R. durante un tiempo. En 1995 conduce los trece capítulos de la serie documental Amar el cine, realizada por TVE para el Ministerio de Cultura, y hoy utilizada como instrumento pedagógico por diversas universidades europeas. Reencuentro con las tablas en el 96, cuando interviene en el montaje teatral Tres actos desafiantes, con textos de Woody Allen y David Mamet, dirección de José Pascual, y las interpretaciones de Ingrid Rubio, Pepa López, Luis Marco y Chema de Miguel. Eulàlia, de nuevo descodificada en PAL color, interviene a continuación en la serie ¿Para qué sirve un marido?, protagonizada por  Loles León y Pepa López, junto a compañeras de generación como Carmen Conesa y Vicky Peña, y a las órdenes de la ya conocida Rosa Vergés.

Corre 1997 y llega uno de los personajes más estimulantes en la carrera de la actriz: el de la tía Margarita enPajarico de Carlos Saura, una película homenaje a los orígenes murcianos del director y al universo mediterráneo encarnado en el rostro de Paco Rabal. En ella Eulália vive la sensualidad del Sur, formando parte de una familia que salva su disparate a fuerza de ternura. Lo siguiente será la ópera prima de Ángel Noconfundirconelcrítico Fernández Santos. Hazlo por míes una interesante película de serie negra en la que destaca (junto a Carlos Hipólito, Cayetana Guillén Cuervo y Nancho Novo) la interpretación de quien ya es considerada como una actriz a la que no conviene perder la pista.

Me llamo Sara, de 1999, es el siguiente estreno que cuenta con nuestra actriz en su cartel. Una historia de mujeres que coprotagoniza con Elvira Mínguez, que surge con fuerza en los 90, escrita y dirigida por Dolores Payás. En un viaje en el tiempo de doscientos años, Eulàlia Ramon encarna a Leocadia Zorrilla de Weiss en Goya en Burdeos, tercera experiencia con Saura así como con Rabal. El film se paseó por los más prestigiosos festivales y supuso un rotundo éxito internacional. En él tuvo el privilegio de ser la última partenaire del colosal actor murciano.  

SIGLO 21

La década de los noventa da muestras de cansancio, pero Eulàlia se sobrepone al ambiente intentando que el nuvo siglo la pille en la piel de otra persona. Judith Colell cuenta con ella para su narración de las vidas cruzadas de una serie de mujeres en Nosotras (2000). En la película, con un gran reparto coral, encontramos nombres como Mercedes Sampietro, Eva Santolaria, Silvia Marsó o Julieta Serrano. A continuación se embarca en una coproducción que, contando con grandes bazas a su favor, se malogra, como tantas veces, por un diseño equivocado. Adela es una adaptación de Georges Simenon que cuenta con Eduardo Mignogna como realizador y una buena historia que permite a Eulàlia Ramon demostrar que puede sostener su personaje en situaciones difíciles, incluso como protagonista.

En el 2001 el mundo sobrevive, aunque parte de él se derrumbe. Lali vuelve al set de su juventud en la miniserie Des del balcó, dirigida por Jesús Garay para TV3 (junto a canal ARTE) y ambientada en las calles de la Barcelona de principios de siglo. Basada en tres novelas de Monserrat Roig, en ella interpreta el papel de una mujer fuerte, burguesa republicana, que a la postre prefiere el suicidio a vivir bajo el yugo fascista.  Como desea ralentizar su ritmo de trabajo para dedicar más atención a la fotografía, el siguiente año sólo se vemos a la actriz en “malas compañías”, participando en el desmadrado corto La Kedada, donde interpreta a una individua que atiende al nombre de ¡Joan Collins!.

2003 es un año en el que Eulàlia se implica en dos proyectos muy dispares, pero muy representativos de lo que se cuece en el cine catalán asediado del momento. Por un lado es uno de los pilares del nuevo proyecto de Marc Recha, un cineasta francotirador, de un naturalismo exacerbado que consigue transformando los rodajes poco menos que en experimentos de convivencia y comunión con el entorno. En esta ocasión el resultado es Las manos vacías, un film que recorrió festivales como Toronto, Cannes y Buenos Aires, y en el que estuvo flanqueada por Eduardo Noriega y Oliver Gourmet. El otro proyecto es una tv movie titulada Fragments, con Silvia Munt, dirigida por Judith Colell y producida para TV3.

Nuestro vuelo hace escala técnica en el año 2004, y Eulàlia interviene en El séptimo día, la crónica de un crimen rural dirigida por Carlos Saura y con guión de Ray Loriga. Inspirada en la matanza de Puerto Hurraco, en ella interpreta con templanza a una madre de familia que intenta proteger a los suyos de la atávica furia asesina de José Luis Gómez, Victoria Abril y Juan Diego.

2005 estreno del episodio de las nuevas Historias para no dormir dirigido por el contundente Álex de la Iglesia, que cuenta con Eulàlia R. y se titula La habitación del niño.

También en este año rueda el Sindrome de Svensson, con el Director Novel Kepa Sojo.

A continuación viaja a Dubai donde realiza una fotografía-mural para la embajada de españa en Abu-dhabi.

2006 Colabora en la producción Italo-Española, Io Don Giovanni, Dirigida por Carlos Saura, y en el 2007 repite con Marc Recha en la película Petit Indi, junto con Eduardo Noriega, Sergi Lopez y el debutante Marc Soto.